domingo, noviembre 02, 2008

Hoy me da por la filosofía.

Por casualidad, buscando imágenes, encontré un blog sobre literatura, y la entrada del blog que me apareció no pude evitar su lectura.
Ya hace tiempo que lo había comentado con José Antonio en nuestras conversaciones político-falleras. En una ocasión coincidíamos en opinar que la diferencia entre un político mediocre y un político brillante, no era otra que el político brillante se suele rodear de los mejores, ya que su brillantez, le hace estar seguro de si mismo y sabe que solo rodeado de los mejores puede llevar a buen término su brillantez. Mientras, el político mediocre evita siempre rodearse de los mejores sobre todo en aquellas áreas que menos domina por miedo a que al ser mejor que él le puedan quitar su sillón, señal, esta del miedo a perder su sillón, de mediocridad total.

La casualidad hizo que fuese a parar en la entrada de este blog sobre literatura que hablaba sobre el libro del filósofo argentino José Ingenieros, “El hombre mediocre”, y por la temática no pude evitar leerlo, pese a que lo que buscaba eran imágenes.
Según el post:
“Ingenieros hace una manifestación en este escrito de sus dos tipos humanos, y además se refiere a cada uno de estas dos categorías con la historia, la sociedad, y las ideas, entre otras cosas.
El escritor expresa que el ideal es un gesto del alma hacia alguna perfección. Un ideal es para él una idea que puede ser perfeccionada. Los ideales, representan la consecuencia más grande de la acción de usar la mente, de pensar. Los ideales marcan el progreso. La mediocridad es la incapacidad de tener esos ideales. Es la excesiva prudencia de los mediocres la que paraliza las iniciativas de cambio más fecundas.
José Ingenieros manifiesta en su trabajo que no existen hombres iguales, y los divide a su vez en tres tipos: ‘El hombre inferior, el hombre mediocre y el hombre superior, pero no ataca a los dos primeros, sino que detalla las características de cada uno y exalta al segundo y lo diferencia con el hombre idealista.
Según ingenieros el hombre mediocre es una persona incapaz de usar su imaginación para forjar ideales que le planteen un futuro por el cual luchar. Es una persona que se vuelve sumisa. Se convierte en parte de un rebaño o colectividad, a la que no le cuestiona las acciones, sino que sigue ciegamente. El autor presenta a este hombre mediocre como un ser es sumiso, manejable, ignorante, sin personalidad, contrario a lo considerado perfecto, cómplice y motor de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra amar. En su vida complaciente se vuelve vil y escéptico, un cobarde. Un hombre mediocre no acepta nuevas ideas, distintas a las que ya ha recibido por herencia. Ingenieros sostiene que los mediocres no se convierten en genios, ni héroes ni santos. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que, de esta manera, no se ponga por encima de él.
El autor también se refiere al hombre idealista. Lo expone como una persona capaz de usar su imaginación para crear ideales genuinos y se propone seguir ilusiones, ideales de perfección muy altos. En estos ideales deposita su fe, se propone de esta manera cambiar el pasado en favor del futuro. El idealista, se transforma, está en continua evolución, porque se ajusta a las variaciones de la realidad. Es un ser único y original que no se deja someter por dogmas sociales ni morales. Contribuye con sus ideales a la evolución social. Es un hombre soñador, culto, entusiasta y de personalidad única.
A diferencia del mediocre este puede distinguir entre lo mejor y lo peor y no entre el más y el menos. Sin los idealistas no habría progreso en una sociedad. El idealista tiene su propia verdad; no se mueve por juicios complacientes, sino según ideales más altos. El hombre idealista piensa por sí mismo, no busca el éxito, sino la gloria, ya que opina que el éxito es solo momentáneo."

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Para mear y no echar gota!

Renato dijo...

Es imposible que esto lo hayas escrito tu, seguro que lo has copiado, pues no creo que estés tan mal.

Delincuente Fallero dijo...

Por supuesto que lo he copiado, por eso, el cambio de letra, lo escrito por mi en normal, y lo copiado en cursiva. Es más, pongo los enlaces del blog de donde lo he copiado (tanto del blog, como del post) donde podrás confirmar la fuente original. Y así lo explico en mi texto, en que el digo "Según el post:" (Y abro comillas, lo que indica que estoy citando, y cambio a cursiva para diferenciar el texto)
¿En cuanto a lo de estar mal? no se a que te refieres, si es a que se me va la pinza, ya hace tiempo que se me fue; que le vamos a hacer a algunos nos da por pensar, leer, reflexionar, etc.
Si es por el contenido del texto citado, pues además de opinar que lo que dice en dicho post sobre Ingenieros es más que interesante, comparto dicho planteamiento. Te invito a que investigues quien fue José Ingenieros, y saques tus propias conclusiones.