domingo, julio 12, 2009

Indignación

Indignación sería la palabra adecuada para definir como me sentí ayer noche.

Todo se planteaba bien para pasar una velada de verano con amigos en el casal, una fiesta familiar que había programado la delegación de Actividades Diversas. Y digo fiesta familiar ya que no era más que eso juntarnos un sábado en el casal y tener una velada diferente.
Se preparó todo como si estuviésemos en una terraza veraniega, ni siquiera cortamos la calle, ni siquiera contratamos un disco-móvil de miles de vatios de potencia, simplemente usamos la delantera de nuestro casal, para cenar a la fresca, como muchos hemos visto de pequeño en las calles de Torrent, incluso aun se puede ver, sin ir mas lejos el mismo sábado lo vi en varios puntos del casco antiguo. Se decoró la zona de forma muy humilde como si de una terraza veraniega se tratase, haciendo participe de ello a los mas pequeños. Y a la hora de la cena, lo hicimos en familia como suele ser habitual en nosotros, con los nanos sentados bajo la sombrilla, y con la música de nuestro equipo ambientando (200 vatios y con un altavoz cascado). Tras la cena la tertulieta a la fresca y el cafenet.
Y fue entonces, en torno a las 23:30 cuando llegó la indignación de todos los presentes. Desde una de las fincas alguien tuvo la brillante idea que tenia que expresar su disconformidad con lo que estábamos haciendo, pero lo hizo de una forma rastrera y cobarde. No bajo a indicarnos que le molestábamos, no. Decidió lanzar un cubo lleno de orina, que le calló al carrito de un bebe que dormía tranquilamente. No dio la cara, se escondió tras la ventana o balcón de su casa.

Quizás los falleros seamos una molestia, pero con estas actitudes este tipo de vecinos no quedan muy bien que digamos.